El pequeño espacio que quedaba en mi boca, entre un diente y otro, se empezaba a sentir incomodo, y salado.
Escupí otra vez.
Puta mare' me he manchado la camisa.
Me sequé el hilito rojo que corría por mi boca con la manga, miré con odio al desgraciado.
Giré hacia él conteniendo la respiración. La punta de su zapato izquierdo se encontraba manchado de mi orgullo mezclado con polvo y suciedad. Pisado en todas las formas posibles
La risa del maldito resonaba fuertísima.
- ¿Quieres que te quite otro diente mas? Por mi no hay problema
- Hijoeputa
- ¿Que me has dicho mierda?
La euforia cobro vida y el aire olió a derrota, pero no era la mía.
Escupí otra vez.
- Te he dicho que vengas, hijo de puta.
- ¡Vas a ver mierda! ¡Conmigo no te metas, carajo!
Un golpe limpio en la nuca, y una sarta de puñetazos en donde cayeran.
Un hilillo de sangre por la nariz.
Escupí otra vez.
Mi zapatilla manchada de su derrota.
Un diente picado en mi bolsillo.
Una bolsita de cocaina en el pantalon.
No hay comentarios:
Publicar un comentario